Proxmox: actualización a la última versión

Una vez que ya tenemos nuestro sistema Proxmox instalado y funcionando, una de las tareas que deberemos llevar a cabo de forma más o menos periódica es actualizar nuestro sistema. Al aplicar las distintas actualizaciones, nos aseguramos de utilizar un software estable, libre de fallos de seguridad, y lo más optimizado posible. Sin embargo, existen posibles problemas que tendremos que tener en cuenta al llevar a cabo el proceso de actualización.

¿Cual es el proceso de actualización?

Al tratarse de una instalación sobre Debian GNU/Linux, el proceso de actualización es tan simple como ejecutar los siguientes comandos:

apt-get update
apt-get dist-upgrade

Con estos dos comandos, se llevará a cabo la actualización completa de nuestro sistema, incluyendo nuevas versiones de Proxmox, del kernel del sistema (que es especial para Proxmox), y de cualquier paquete pendiente de actualización.

Al juntarse las actualizaciones del sistema operativo base con las actualizaciones de Proxmox, y sobre todo al usar el sistema de paquetes de Debian, capaz de resolver las dependencias más complejas, podemos llevar a cabo las distintas actualizaciones sin miedo a provocar fallos críticos en nuestro servidor.

 ¿Cada cuánto tiempo se debe actualizar?

Aunque a priori no hay una recomendación sobre el tiempo que debe transcurrir entre actualizaciones, llevar a cabo una actualización de forma mensual, para aplicar las nuevas versiones de Proxmox sería el mínimo recomendado, ya que, de forma general, no se suelen llevar a cabo actualizaciones con menor frecuencia.

Además, procederemos a actualizar nuestro sistema cada vez que se reporte un fallo de seguridad grave (como por ejemplo el reciente Shellsock), con carácter de urgencia, tan pronto como se avise de la publicación de la solución al fallo (lo cual, dependiendo de la repercusión del fallo, suele ser casi inmediato).

Aunque en entornos con múltiples servidores lo normal es configurar la actualización automática de paquetes, ésta es una opción que nos recomendamos, ya que las actualizaciones de Proxmox pueden dar problemas (sobre todo en las nuevas instalaciones de kernel)

¿Cuando debo pasar a una nueva versión de Proxmox?

Además de las actualizaciones normales del sistema, cada cierto tiempo Proxmox libera una nueva versión (como por ejemplo, el reciente paso de la versión 2 a la versión 3), que incluye todos los cambios mínimos publicados hasta el momento, y una serie de cambios mayores (como por ejemplo una nueva interfaz web o una nueva API remota) que marcan una enorme diferencia con respecto a la versión anterior.

Al liberarse esta nueva versión, debemos evitar las ganas de proceder a la actualización, y esperar un tiempo prudencial hasta ver la información que los primeros usuarios ofrecen, y que serán imprescindibles para garantizar una estabilidad mínima. Si estamos ansiosos por ver lo que trae de nuevo, siempre podremos instalarlo en un servidor de pruebas, donde puedan producirse errores graves con entornos en producción.

Pasado un tiempo mínimo, y una vez se considere estable la nueva versión, podremos proceder a la actualización de nuestros servidores, teniendo siempre en cuenta la obligación de hacer copias de seguridad de todos los datos, como medida de prevención.

¿Qué debo tener en cuenta al actualizar?

Cuando aplicamos una actualización, debemos tener especial cuidado si se lleva a cabo una actualización del kernel, ya que en el pasado diversos errores en este paquete han provocado fallos en el arranque del servidor, con los problemas que ello conlleva, sobre todo si estamos trabajando de forma remota con ese servidor.

La recomendación más importante es llevar a cabo un reinicio del servidor cada vez que se produzca una actualización del kernel, que podremos llevar a cabo de forma controlada (por ejemplo, en horario nocturno de forma que un posible fallo no afecte a nuestros clientes).

Ésta recomendación es especialmente importante si trabajamos con proveedores de bajo coste (como por ejemplo OVH), ya que suelen utilizar hardware no estandar, que requiera de drivers especiales.

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